Para todos aquellos para los que correr solo se les hace una actividad poco atractiva, existe la posibilidad de hacerlo en grupo: en compañía parece que el rodaje se lleva mejor y que uno no se entera de que los km van pasando porque es entretenido. Y eso es cierto: cuando corremos en grupo, sobre todo con allegados y gente conocida, que suele ser lo habitual, vamos hablando y nos sentimos a gusto gracias a esa agradable compañía.
Puede resultar incluso positivo en entrenamientos de calidad para aquellos corredores que, aunque tienen buena aptitud, lo de esforzarse no va con ellos, y si lo hacen con otro corredor que sí se emplea con ganas, parece que pueda «tirar» de él.
Pero hay un riesgo que estamos asumiendo, tanto si salimos a rodar (supuestamente) suave como en un entrenamiento de calidad, y viene cuando los corredores del grupo tienen distinto nivel.
En un rodaje suave puede ocurrir que lo que es ir suave para unos, sea ir demasiado fuerte para otros. Si en un rodaje, un corredor, por ejemplo, va a 5:00/km a 140ppm respetando su zona «suave», y su compañero, en el empeño de ir con él a ese ritmo, dispara su FC de tal modo que va a una intensidad demasiado alta, éste último está entrenando en una zona que no le corresponde, lo que, si ocurre regularmente, le llevará al sobreentrenamiento y a la lesión.
En un entrenamiento de calidad, pongamos por caso un ritmo controlado subumbral, puede ocurrir que un corredor vaya correctamente a su FC y ritmo subumbral, pero que su compañero, en el afán de ir con él, vaya «pasado de punto». Aquí tampoco está entrenando lo que debe, y las consecuencias serán las mismas que en el caso anterior. Aparte de que llegará un momento en el que no podrá mantener el ritmo debido a la fatiga acumulada.
A la inversa, si un corredor de «más nivel» debe reducir su ritmo para adaptarse a su compañero, tampoco estará entrenando lo que debe. No es peligroso desde el punto de vista del sobreentrenamiento, pero desde luego que no progresará porque no le dará a su organismo el estímulo necesario para generar una adaptación.
Por tanto, cuando decidamos entrenar en grupo, debemos hacerlo con corredores que tengan nivel similar, y, si no es el caso, lo mejor será ir solos, ciñendo nuestro entrenamiento a lo que debe ser y a lo que el entrenador ha prescrito.
En nuestro grupo de entrenamiento hay niveles dispares entre los atletas que lo componen, así que para alguien nuevo que entra a formar parte de él, siempre encontrará a alguien que tenga un nivel similar como corredor. Y, en cualquier caso, siempre estará la figura del entrenador para preocuparse y reconducir cualquier situación en la que un corredor no entrena a la intensidad prescrita (sobre todo si lo hace por exceso).


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