Sirva esta entrada como continuación de la entrada «Entrenar en Verano» publicada hace unos días.
En esa entrada ya comenté el tipo de entrenamiento que hacemos en época estival, empezando de nuevo «desde abajo» para que el cuerpo se recupere del ciclo de primavera, pero ya con vistas a los objetivos de otoño. Algunos corredores del grupo han decidido que van mejorar su marca en 10km, otros tienen como objetivo un medio maratón, y otros tienen como objetivo un maratón: en nuestro caso, algunos iremos al Maratón de Málaga el 8 de noviembre y otros al de San Sebastián, dos semanas después.
En cualquier caso, sea cual sea el objetivo en otoño, el verano es para «cimentar» la preparación con las primeras semanas del ciclo de entrenamiento. Si se tiene un objetivo ambicioso para otoño no se debe dejar de entrenar en verano. Una semana totalmente parado se recuperaría con dos semanas de entrenamiento, siempre y cuando sea sólo eso, una semana, y comenzando un poquito por debajo del nivel de entrenamiento que llevábamos en el momento en que se dejó de entrenar. Si eso es sólo para una semana, imaginad para todo un mes parado. Prácticamente habría que comenzar el ciclo de entrenamiento de nuevo y reestructurar mesociclos y microciclos.
Pero como de esto ya hablamos en la entrada anterior, centrémonos en lo que ahora importa. El mes de septiembre se acerca y por ende los objetivos importantes, aunque aún estamos relativamente lejos, excepto para dos de nuestros corredores que han tenido la «valentía» de inscribirse en el Maratón de Berlín. Valentía no expresamente por los 42km, que también, sino porque este maratón tiene lugar a finales de septiembre y el entrenamiento hay que «comérselo» en verano, con todo lo que implica: rodajes largos, ritmos controlados con gran volumen… en definitiva, entrenamientos exigentes en una época del año en la que entrenar en España, salvo quizá en el norte, se hace muy difícil por el calor.
Para los demás, el verano ha sido el momento de volver a bajar volúmenes e intensidades en lo que a carrera se refiere, pero seguir con el entrenamiento de fuerza. Ese no se abandona. Sólo se reduce según se van acercando los eventos importantes, pero no se abandona, y menos en verano. A partir de septiembre los volúmenes e intensidades ya empiezan a ser mayores para, tras un mesociclo de transición, pasar ya dentro de un mes a uno específico en el que toca «afinar» y afianzar todo el trabajo hecho en verano.


Deja una respuesta